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domingo, 2 de marzo de 2014

Tarta Pastiflora

Tarta Pastafrola (Pastaflora)
 
Tiempo de preparación
Tiempo de cocción
Tiempo total
 
Receta de la deliciosa tarta Pastafrola sin gluten, sin lacteos, sin granos, sin azucar refinada
Autor: 
Tipo de receta: Postres
Sirve: 8
Ingredientes
  • 3 cucharadas de harina de coco
  • 3 tazas de harina de almendra
  • 1 taza de estarcha de arrurruz, o harina de tapioca (yuca, almidón)
  • 1½ de polvo de hornear paleo (levadura en polvo paleo)
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • ⅓ taza de azúcar de palma de coco
  • ½ taza de grasa vegetal no hidrogenada
  • pizca de sal
  • 2 huevos, a temperatura ambiente
  • 1 huevo
  • 1½ taza de mermelada casera paleo (o mermelada de membrillo o de preferencia)
Instructiones
  1. Engrasar un recipiente para tartas con aceite de coco y colocar un pedazo de papel manteca para que nuestra tarta pueda retirarse fácilmente una vez terminada.
  2. En un recipiente profundo, mezclar todos los ingredientes secos: harina de almendra, harina de coco, harina de tapioca, polvo de hornear, y azúcar de palma de coco.
  3. En otro recipiente, batir con una batidora de mano: la esencia de vainilla, la grasa vegetal, y los 2 huevos, hasta que los ingredientes queden bien combinados.
  4. Lentamente agregar la mezcla de ingredientes secos, hasta formar una masa firme.
  5. Separar ¼ de la masa y colocarlo a un lado.
  6. Espolvorear 1 a 2 cucharadas de harina de tapioca sobre un gran pedazo de papel manteca o SilPat y colocar nuestra masa. Colocar otro pedazo de papel manteca encima y aplastarla cuidadosamente.
  7. Colocar el recipiente para tartas encima de la masa y cuidadosamente voltear. Dejar unos bordes de aproximadamente 1 cm de ancho alrededor.
  8. Hornear la masa por unos 10 minutos a 170 grados.
  9. Mientras tanto, aplastar el resto de la masa, repitiendo el proceso anterior con el papel manteca.
  10. Cortar tiras de 1.5 cm de ancho aproximadamente. Colocar las tiras sobre un pedazo de papel manteca espolvoreado con harina de tapioca. Una vez que se termine el proceso, cubrir las tiras con una toalla limpia semi-humeda.
  11. Retirar la masa del horno y dejarla enfriar.
  12. Calentar la mermelada de preferencia a baño maria, hasta que quede con una consistencia media cremosa.
  13. Colocar la mermelada de preferencia dentro de la masa.
  14. Cuidadosamente, intercalar las tiras para dar la terminación deseada.
  15. Batir el huevo restante, y pincelar las tiras de la masa y los bordes.
  16. Hornear a 180 grados por 20 minutos.

domingo, 23 de febrero de 2014

La gelatina

Alguna vez notaste que cuando un caldo de pollo o carne se enfría se vuelve de consistencia cremosa/grasosa.. gelatinosa? Estamos hablando de la gelatina, una sustancia presente en muchos alimentos de origen animal. De acuerdo al libro Nourishing Traditions, de Sally Fallon y mucha de la información que he aprendido de la fundación de Weston A. Price, algunos de los tantos beneficios de la gelatina proveniente de animales de pastura son: - Ayuda a fortalecer y recuperar las articulaciones y huesos - Uno de los tratamientos tradicionales para la artritis, y tiene un efecto anti-inflamatorio parecido al cortisol o aspirina





- Promueve el crecimiento del cabello y las unas
- Promueve la elasticidad de la piel
- Ayuda a mejorar la celulitis
- Gran fuente de colágeno*
- Al ser una fuente de aminoácidos, ayuda a construir músculos
- Ayuda a digerir las proteínas encontradas en la leche
- Puede aliviar síntomas de colitis, asma, fatiga, diabetes y enfermedad de Chrons y alergias o intolerancias a muchas comidas
- Tiene la habilidad de aliviar problemas estomacales
- Alguna vez te preguntaste porque cuando estamos con gripe es tradicional comerse un plato de sopa de pollo? Sally Fallon dice que es la gelatina presente en los huesos puede ayudar a nuestro sistema inmunologico.

 Otras fuentes de gelatina

Aunque quisiera consumir caldo de huesos de animales de pastura varias veces al día por ser una gran fuente de gelatina (y otros muchos nutrientes), me es muy difícil. Entonces he buscado otras fuentes de este gran nutriente.
He encontrado gelatina proveniente de animal de pastura (libre de antibióticos y que no fue engordado o alimentado con granos durante su vida).Es de la marca Great Lakes. Hasta el momento no he encontrado otra marca que garantice que produce gelatinas a base de animales 100% de pastura.
Esta gelatina viene en polvo y es genial para dar una consistencia mas firme a muchas preparaciones. Muchas veces agrego 1 cucharada de gelatina a mis batidos (jugos, zumos) de frutas y vegetales.

lunes, 17 de febrero de 2014

El PH del agua prehistorica

Llegados a este punto una pregunta nace espontanea: ¿también los líquidos demasiado ácidos pueden traer problemas? Si vamos a excavar en nuestra historia evolutiva descubrimos que la mayor parte de la evolución humana se ha desarrollado alrededor de los lagos del Rift Valley, especialmente en uno en particular: el Turkana
Alrededor de sus aguas, han sido descubiertos los fósiles de hasta 6 tipos de antepasados nuestros, entre los cuales el Homo Ergaster que se convertiría luego en Homo Sapiens, la actual especie humana. Pues bien, el Turkana es el lago alcalino más grande del mundo, debido a que posee un pH de aproximadamente 9,5-9,7, del cual hemos bebido (era y es todavía posible, aunque el agua básica no está buenísima) durante millones de años. Un tiempo inmemorable que ha esculpido nuestros genes y por lo tanto en la química de nuestro organismo, el requerimiento en nuestro cuerpo de líquidos únicamente básicos para optimizar las funciones corpóreas. Entre otras cosas también los demás lagos del Rift Valley son alcalinos, como el Malawi (pH 8,2-8,9) y el Tanganika (pH 8,0-9,0) entonces no existe posibilidad de error, también porque el pH es más elevado justamente en la superficie (donde obviamente nos abrevábamos), porque el anhídrido de carbono presente tiende a ser eliminado por el movimiento de las aguas. También hoy en día, la tribu de los Hadzabe en Tanzania, una de las últimas poblaciones de cazadores-recolectores que quedan en la Rift Valley (y también en el mundo), apagan su sed en el lago Eyasi (ver Foto), fuertemente alcalino (9,4).

ACIDOSIS Y PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR

Otro efecto colateral del ácidosis es la pérdida de glutamina, que puede invalidar las prestaciones durante el entrenamiento con una amplia variedad de mecanismos. La glutamina es uno de los aminoacidos mas prsente en el tejido muscular. A la larga este proceso depaupera vuestro patrimonio de masa muscular y puede comprometer las prestaciones deportivas. No es casualidad de que una de las consecuencias más graves del envejecimiento es la sarcopenia, que es un término creado en 1988 por Irwin Rosenberg de la Universidad de Boston para definir la pérdida de masa y función muscular con el avanzar de la edad. El musculo es uno de los consumidores de energía más importantes del organismo, porque representa aproximadamente el 40% del peso corpóreo pero también por la capacidad de incrementar el metabolismo. Pero a partir de los 40/45 años aproximadamente y con un incremento cada vez mayor, pierde la capacidad de producir y consumir energía al mismo nivel que anteriormente. Esta situación es, seguramente, el factor más importante para la acumulación de grasa corporal en exceso. Sin tener en cuenta también los efectos negativos sobre la movilidad y la función respiratoria; en pocas palabras las capacidades de gestionar una vida independiente para un sujeto anciano.
Esto porque cada uno de nosotros está destinado a perder alrededor del 40% de su masa muscular (la disminución es más evidente en los hombres que en las mujeres) con el avanzar de la edad entre los 20 y 80 años. Por ejemplo, todo esto lleva a que el 40% de las mujeres entre los 55-64, el 45% entre los 65-74 y el 65% entre los 75-84 años ya no sea capaz de levantar una carga de 4,5 kg. Para evitar todo este desastre, es necesario alimentarse con un mayor equilibrio acido-base y consumir a lo mejor algunos suplementos como la glutamina, de manera tal que se incremente la hormona del crecimiento y limitar por lo tanto esta pérdida de aminoácidos que lleva al decaimiento físico, como de hecho ha sido experimentado en enfermos crónicos y con animales. Además, como la alanina, la glutamina puede ser convertida en glucosa en el hígado y puede proveer una fuente suplementar de hidratos de carbono durante un entrenamiento extenuante. Por lo tanto niveles bajos de glutamina en sangre son un síntoma de sobre entrenamiento e incrementan la probabilidad de infecciones y de enfermedades respiratorias.
La mayoría de los atletas mediofondistas y fondistas (800-1500-5000-10.000 metros) consume sobretodo alimentos como pasta, pan y arroz (“porque son la gasolina de los músculos” dicen ellos y de hecho tienen razón: ¡los quema literalmente!), todos alimentos ácidos, que comprometen seriamente sus reservas de glutamina. De hecho los maratonianos objetivamente hablando no parecen exactamente el emblema de la salud, literalmente corroídos por los ácidos, magrísimos y emaciados, sin la sombra de músculos tónicos.

El ph la pieza faltante

Este artículo añade una nueva pieza del puzzle fundamental en la relación alimentación/prehistoria, y es decir el equilibrio acido-base que nuestro cuerpo debe poseer para funcionar al máximo de su eficiencia. Una perspectiva desatendida muy a menudo, que sin embargo podría ser el verdadero anillo que faltaba para la consecución de la salud óptima, para la lucha contra el envejecimiento y para alcanzar la perfecta forma física/prestación deportiva. El pH es un valor que refleja el grado de acidez (o de basicidad) de una solución aguosa. Las sustancias se definen ácidas cuando en solución aguosastienden a librar iones de hidrogeno (H+, es decir protones, partículas dotadas de carga eléctrica positiva), mientras son llamadas bases (o álcalis) las sustancias que asumen los iones H+ para formal el grupo hidroxilo OH-, que es un anión, es decir una molécula que ha adquirido una carga negativa. La escala del pH varía desde 0 hasta 14, donde 7 representa una solución neutra, mientras poco a poco que se va por debajo del 7 la solución es cada vez mas ácida, mientras por encima es cada vez mas alcalina . El organismo posee la necesidad de mantener el pH dentro de unos límites muy precisos debido a que los metabolismos son regulados por enzimas que a su vez dependen del pH. Nuestra sangre, por ejemplo, debe tener el pH comprendido entre 7,3 y 7,45. Una variación de estos valores conllevaría muerte segura en pocos minutos. ¡Tranquilos! por ello el cuerpo tiene una serie de mecanismos para autorregularse. Cuando ingerimos unos alimentos o líquidos, dependiendo de si estos son ácidos o alcalinos, nuestro organismo reacciona con sus principales sistemas tampones para restablecer el equilibrio del pH no solo en la sangre, sino también en otros órganos, aunque tengan valores diferentes. Ahora la cuestión es… ¿hasta que punto se autorregula? Nuestros sistemas tampones funcionan bien con un tipo de alimentación paleo. Es decir la dieta por la cual nuestros genes han sido forjados a lo largo de los siglos. La gran ingesta de verduras y carne, contemplada en la alimentación de los cazadores recolectores que hoy en día siguen viviendo lo largo de nuestroplaneta, convalida la teoria de las dietas preistoricas, aconsecandos el tipo de alimentacion mejor para nuestro organismo. Este tipo de enfoque alimenticio asegura un perfecto funcionamiento de los sitemas tompones.
Por el contrario, por lo contrario hoy en día el consumo de comida y bebidas acidas prevalece. Pan, pasta, paella, arroz, queso, legumbres y sal, todos ácidos que se añaden a carne y pescado siempre y solo ácidos! Por ejemplo si comemos fuera de casa un bocadillo con jamón/queso/ensalada, acompañado por una lata de refresco (que puede ser una comida típica de un trabajador occidental fuera de casa), es prácticamente un desastre en equilibrio acido-base. El pan, el jamón, el queso son ácidos, la sal que contienen acidifica aún mas, la coca cola es acidísmima y la mísera hoja de ensalada alcalina es aniquilada por K.O. al primer asalto.
Según un estudio de la Universidad de California (Eur J Nutr. 2001 Oct;40(5):200-13), el 95% de los alimentos que ingerimos en la dieta clásica occidental son ácidos. Esta situación a la larga puede crear la así llamada acidosis metabólica crónica, que es reconocida clínicamente, con efectos deletéreos para el cuerpo, incluyendo retrasos en el desarrollo de los niños, pérdida de masa muscular y osteoporosis en adultos, formación de cálculos renales y muchísimos otros problemas que probablemente ni siquiera imagináis lejanamente. Los sitemas tampones funcionan bien hasta los 40-45 años edad en la cual empiezan a escasear las reservas de minerales alcalinos debido ha una antifisiologica sobrecarga ácida. En un artículo del 2007 de Charles Poliquin (preparador atlético de atletas olímpicos) ponía el acento en la así llamada hipoclorhidria, es decir la falta de acido clorhídrico en el estomago, que afecta una gran parte de la poblacion en EE.UU. y no permite la correcta utilización de los nutrientes y entonces también del crecimiento muscular. El pH del estomago debe mantenerse alrededor de 4 y cuando el valor es más bajo, para compensar el organismo normalmente introduce los bicarbonatos, pero si estos son más escasos debido a la edad, la alcalinización se verá comprometida y con ella la producción de ácido clorhídrico.
El grupo de trabajo de la doctora Lynda Frassetto (Profesora asociada de la clínica médica, división de nefrología, Universidad de California, San Francisco, USA) ha demostrado que las dietas ácidas contemporáneas producen efectivamente una acidosis metabólica sistemática de bajo nivel en sujetos adultos con buena salud y que el nivel de acidosis aumenta con la edad, respectivamente al normal declive que se verifica con el transcurrir de los años.

domingo, 16 de febrero de 2014

Ensalada delicia

INGREDIENTES para 4 personas:
-1 bolsa de rúcula.
-2 naranjas.
-250 grs de fresas.
-2 kiwis.
-1 papayo.
-1 trozo de sandía.
-2 plátanos.
-1 ramillete de hierba huerto (también sirve menta).
-50 grs de pasas.
-50 grs de nueces.
-1 lima.
-Aceite de oliva virgen y sal gorda.
PREPARACIÓN:
-En un mortero poner la hierba huerto (reservar un poquito para decorar), una pizca de sal y el zumo de la lima. Machacar e ir añadiendo aceite de oliva hasta obtener una pasta semilíquida.
-En un bol poner de fondo la rúcula, y encima la fruta troceada, colocando los gajos de naranja enteros formando un diseño geométrico y las demás frutas en medio de los mismos. Añadir las pasas y las nueces.
-Verter la pasta semilíquida por encima y servir con una ramita de hierba huerto.
DIFICULTAD: Baja.
PRECIO aprox: 7 euros.
TIEMPO  de preparación: 15 minutos.

Huevos Rellenos

INGREDIENTES para 2 personas:
-6 huevos de campo.
-1 cebolla mediana.
-100 grs de salmón ahumado.
-Unas hojas de lechuga de roble.
-1 diente de ajo.
-Semillas de sésamo.
-Curry, aceite de oliva virgen y sal gorda.
PREPARACIÓN:
-Para hacer la mayonesa, ponemos en un vaso de batidora un huevo, el diente de ajo, un pelín de sal y batimos. Luego vamos añadiendo poco a poco sin parar en ningún momento de verter aceite de oliva, hasta que obtengamos una pasta semilíquida. Reservar.
-Ponemos los 5 huevos restantes a hervir en una cazerola. Dejar 7 minutos. Apagar y enfriar con agua fría. Dejar reposar.
-En una sartén sin aceite y con el fuego al mínimo ponemos la cebolla troceada muy finita y pequeña, con un poco de sal. Cuando esté pochada añadimos curry con alegría y apagamos.
-Troceamos muy pequeñito el salmón ahumado. Reservar.
.Troceamos muy pequeñita la lechuga. Dejar unas hojas para el emplatado. Reservar.
-Pelamos los huevos, los partimos a la mitad y sacamos las yemas, las cuales ponemos en un recipiente donde haremos la mezcla del relleno.
-En dicho recipiente añadimos el salmón, la cebolla, un poco de mayonesa, la lechuga y un chorrito de aceite. Mezclamos bien hasta que nos quede una pasta con consistencia. Probamos para rectificar el punto de sal y de curry.
-Emplatamos metiendo la pasta con una cucharita en las mitades de los huevos y añadimos un poco de mayonesa por encima. Ponemos un poco de lechuga entre los huevos para separar y decorar. Espolvoreamos unas semillas de sésamo por encima y a la mesa.

Wok de verduras y gambas

INGREDIENTES para 2 personas: -500 grs de gambas peladas. -1 cebolla. -4 espárragos trigueros. -1 pimiento rojo. -1 calabacín. -1 bandeja de setas. -4 dientes de ajo. -Aceite de oliva virgen. -Medio vasito de vino blanco. -Sal gorda. -Cúrcuma. PREPARACIÓN: -Trocear la cebolla en media luna y poner en wok sin aceite y un puñado de sal con el fuego al mínimo. Añadir enseguida los espárragos troceados pequeños y el pimiento igual. -Cuando esté pochado todo añadir el calabacín troceado pequeño. Cuando esté todo blandito añadir el vino y subir el fuego. Cuando se reduzca bajar de nuevo el fuego. -En una sartén poner los ajos picados no muy finos y un poquito de aceite. Añadir las gambas y saltearlas 2 minutos. Añadirlas al wok con las verduras y echar cúrcuma. Dejar hacer 2-3 minutos y apagar. DIFICULTAD: Baja. PRECIO: 7 euros. TIEMPO: 30 minutos.

Revuelto de cebolla y brocoli

Es un plato que puede servir tanto de primero como de acompañamiento de carnes y pescados. Ingredientes para 2 personas: -1 cebolla grande. -500 gr de brócoli. -3 huevos camperos. -1 vaso de vino blanco. -Cúrcuma, comino, sal gorda y aceite de oliva virgen. Preparación: -Cortar la cebolla en "media luna" y pochar a fuego lento con un puñado de sal gorda. -Al mismo tiempo, cocer en una cazerola el brócoli con agua y sal unos 10 minutos. -Cuando la cebolla esté pochada añadir el brócoli escurrido y condimentar con la cúrcuma y el comino. Añadir el vino blanco y subir el fuego. -Cuando se reduzca añadir los huevos batidos y volver a bajar el fuego al mínimo. -Dejar que se haga removiendo suavemente con espátula de madera y apagar.

martes, 11 de febrero de 2014

Evidencia Científica,algo que meditar....

El marco de referencia Paleo, es un paradigma basado en la ciencia. No estamos proponiendo una ideología ni nada parecido. Aún cuando no existe una gran cantidad de investigaciones basadas exclusivamente en el modelo Paleo, existen bastantes investigaciones e información relacionada con el modelo de alimentación basado en comida verdadera, en comida densamente nutricional. Sugiero no creer ciegamente en este paradigma sino revisar la información disponible y llegar a nuestras propias conclusiones.
El dentista canadiense Weston A. Price investigó enfermedades dentales y su asociación con infecciones, inflamación y otras enfermedades; viajó por muchas partes del mundo descubriendo que en las tribus y poblaciones que vivían y comían según el estilo tradicional desde hace siglos, la salud dental era superior a la “occidentalizada”, había menos caries, menos infecciones, mas espacio en el cráneo para los dientes y menor necesidad de ortodoncias y extracciones. Esta observación le hizo interesarse en la nutrición. Estudiando aborígenes, nativos americanos, polinesios, pigmeos y nativos de suiza, descubrió una baja incidencia de enfermedades características de poblaciones con una alimentación más moderna u occidentalizada. Además de que observó que cuando esta gente occidentalizaba su dieta empezaban a presentar más de estas enfermedades prevenibles. Price era un genio y a pesar de críticas a su forma de investigar y a supuestas conclusiones tendenciosas, no podemos ignorar las observaciones realizadas por este pionero en 1939. Algunos críticos defienden la dieta moderna y simplemente dicen que muchas veces nos pasamos con los postres, o que comemos desmedidamente y que somos flojos, pero que la comida no es el problema sino nosotros. Además de que las poblaciones o tribus más ancestrales o tradicionales no viven libres de enfermedades y que muchas veces hay malnutrición en ellos, lo cual puede ser cierto, pero no le resta meritos a los descubrimientos de Price.
Es inteligente no basarnos sólo en información anecdótica o en algunas observaciones para afirmar que algo es cierto. Podemos comenzar mencionando el experimento realizado por la Dra. Kerin O´Dea de la Universidad de Melbourne en 1984, en el que investigó a 10 personas aborígenes de Australia que nacieron en áreas salvajes, y vivieron como cazadores-recolectores durante sus primeros años de vida, y que tuvieron que mudarse a un área rural (Mowanjum) con acceso a comida occidentalizada. Estas diez personas de edad madura tenían diabetes tipo 2 y los problemas comunes asociados a esta como el sobrepeso. Estas 10 personas volvieron a vivir en áreas salvajes durante 7 semanas, comiendo solamente lo que podían cazar y recolectar. Las mediciones de su peso, triglicéridos, glucemia en ayunas e insulina, fueron sorprendentes: perdieron en promedio 8 kilos de peso, sus triglicéridos tuvieron una reducción del 72% y sus medidas de glucosa, insulina se normalizaron. Prácticamente se revirtieron o normalizaron todos los marcadores que indican una diabetes tipo 2. Un hecho interesante es que el 64% de su dieta provenía de animales. En el 2007 el Dr. Lindberg y sus colegas contrastaron 2 dietas: la paleo dieta y la dieta tipo mediterránea (o dieta más saludable según el consenso) en 29 personas con diabetes tipo 2 durante 12 semanas. La dieta consenso o la dieta saludable de acuerdo a la visión dominante incluye granos enteros, lácteos bajos en grasa, pescados, frutas, verduras, aceites, etc. La diferencia más grande es que la paleo dieta enfatiza el consumo de carnes magras y de pescados y mariscos además de verduras, frutas, tubérculos, huevos y nueces; al tiempo que excluye granos, legumbres, lácteos y evita sal y azúcar. Su descubrimiento más importante fue que el grupo que consumió la dieta paleolítica mejoró en sus pruebas de tolerancia oral a la glucosa, más que el grupo que consumió la dieta mediterránea, a pesar de que ambos grupos tuvieron una reducción de circunferencia en la cintura. La conclusión es muy interesante: La mejora en la tolerancia oral a la glucosa en el grupo que siguió la paleo dieta no depende de cuanta comida se consumió o de que radios o proporciones de macronutrientes se siguieron. “Evitar comida occidentalizada es más importante que contar calorías, grasa, proteína o carbohidratos. Las dietas basadas en granos enteros y en lácteos bajos en grasa son la segunda mejor opción para prevenir y tratar la diabetes tipo 2” (Lindeberg 2007) Otra investigación del 2010 que dio seguimiento al experimento de Lindberg descubrió que la paleo dieta sacia más, caloría por caloría al contrastarla con la dieta mediterránea o dieta saludable occidental. Esto debido a los cambios en la hormona leptina, la cual regula el apetito y el peso corporal. En el 2008 el Dr. Osterdahl y sus colegas pusieron a 14 personas bajo la paleo dieta y después de tres semanas vieron como bajaron de peso, redujeron su circunferencia en cintura, disminuyeron su presión arterial, y mejoraron en otros indicadores de inflamación. En el 2009 el Dr. Frasetto y sus colegas hicieron que 9 personas siguieran la paleo dieta por sólo 10 días, con un consumo calórico idéntico al que llevaban antes del experimento. Para que los resultados obtenidos entonces, no se debieran a una reducción calórica sino al tipo de alimentos. Los resultados fueron los siguientes: en los 9 individuos hubo cambios positivos en su presión arterial, niveles de insulina, colesterol total, colesterol LDL y triglicéridos. En el 2009 el Dr. Lindeberg y sus colegas compararon los efectos de la paleo dieta con una dieta recomendada para pacientes con diabetes. La dieta normal era baja en grasa y restringía comida de origen animal (excepto lácteos) y la paleo dieta seguía los parámetros de una dieta de cazadores recolectores. El experimento se hizo con 13 sujetos que llevaron una dieta durante tres meses y después hicieron la otra dieta por otros tres meses. Los resultados mostraban que con la paleo dieta los sujetos obtuvieron cambios positivos mayores en pérdida de peso, circunferencia en la cintura, presión arterial, colesterol HDL, triglicéridos, glucosa sanguínea y en hemoglobina A1c en comparación con la dieta para diabetes.
Ahora que conocemos un poco sobre la evidencia científica para promover la paleo dieta, o la dieta que los humanos estamos diseñados genéticamente para seguir. Podemos estar seguros que no estamos haciendo nada peligroso para nuestro cuerpo, ni que nos estamos basando en las opiniones, ideologías o emociones de alguien al elegir nuestra dieta. Estamos simplemente siguiendo lo que la naturaleza nos indica. La paleo dieta o la dieta del cazador-recolector no puede ser una dieta de moda, o una dieta pasajera porque tiene más de 125,000 años siendo la dieta correcta. Y la gran mayoría de la dietas, de moda o las oficiales por parte de las políticas públicas o de las corporaciones no pueden hacer esta afirmación.

Dieta ancestral VS Dieta moderna

Nuestros ancestros existen desde hace 2.5 millones de años y nosotros somos el producto de esta adaptación genética a los alimentos del paleolítico. La edad de piedra sucedió mucho antes de la agricultura (hace 10 a 12 mil años) y mucho antes de la creación de productos procesados y azucarados. El 99.5% de la historia humana es una historia de cazadores-recolectores, lo que equivale a más 100,000 generaciones de humanos y 600 generaciones desde la agricultura, y las 10 generaciones que han vivido desde la era de la industrialización. Esto nos ayuda a comprender porque la humanidad y sus genes tienen muy poco que ver con la comida neolítica y mucho menos con la comida procesada que nos venden las corporaciones. Nuestros genes han tenido poco tiempo para adaptarse a comidas neolíticas, y sólo algunas personas o grupos han podido adaptarse a algunos de estos alimentos.
Los especialistas en paleo-antropología y nutrición nos dicen que debemos consumir un símil de la dieta de los cazadores recolectores como la mejor apuesta basada en la ciencia, debido a nuestra adaptación genética. Lo más parecido que podemos encontrar en nuestra época son las tribus que sobreviven de forma tradicional desde hace siglos hasta nuestros días. De acuerdo a una investigación realizada en E.U. y Australia en el año 2000 se analizaron las dietas de 229 poblaciones de cazadores-recolectores y encontraron que la dieta básica del cazador recolector es muy alta en comida animal, carne, pescado, aves. Prefiriendo la carnes con más grasa que la carne magra del musculo. Baja en frutas, verduras y tubérculos y que no existen culturas vegetarianas en ninguna parte del mundo. No existe una única dieta del cazador-recolector debido a las características únicas de la región de cada población, por ejemplo, unas tribus consumían muchísima grasa como los Inuit de Alaska, y otras tribus consumían más carbohidratos por ejemplo los Kitavas de Islas Tobriand en Nueva Guinea. Sin embargo la característica en común es que todas estas tribus prefieren la carne ante todo; el consumo de materia vegetal o carbohidratos es de mucha fibra y siempre de bajo índice glicémico como nueces, semillas, tubérculos, bulbos. Todas estas tribus viven con niveles bajos de glucosa sanguínea y por ende con respuestas de insulina moderada. Las recomendaciones generales por las organizaciones de salud incluyen carbohidratos de fácil digestión, almidones y granos como el trigo, maíz, arroz y papa o frijoles. Sin embargo estas comidas son neolíticas, añadidas durante los últimos siglos a nuestra dieta. Por ejemplo el maíz y la papa son productos del nuevo mundo. Las maquinas refinadoras y productoras de harinas son de finales de 1800. La cantidad de azúcar que consumíamos no llega ni a la quinta parte de lo que se consume en promedio en estos días. Tampoco existían todas esas grasas vegetales, ni grasas modificadas químicamente, ni los endulzantes químicos artificiales que son muy recientemente añadidos. Las frutas no eran abundantes ni estaban disponibles todo el año. Si pensamos en porcentajes la siguiente gráfica nos puede ayudar a entender porque estamos tan lejos de lo que nuestros genes requieren.
Una evidencia que nos indica que la comida moderna altamente procesada es la causante de la epidemia de obesidad y de muchas enfermedades prevenibles, es que la tribus y poblaciones que han vivido por siglos con una alimentación tradicional y cambian sus hábitos por comida moderna, sufren un aumento de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares e infartos, Alzheimer, cáncer, piedras en vesícula, apendicitis, úlceras, caries, hemorroides, etc. Todas comunes en las sociedades actuales y casi desconocidas en poblaciones con una alimentación tradicional. La carne es parte de la dieta moderna que provoca tantas enfermedades. Entonces decimos que la carne causa cáncer y provoca enfermedades degenerativas pero en realidad, no podemos decir que toda dieta moderna es mala (la carne es parte de la dieta del cazador-recolector también). Lo que debemos observar es que la carne no es causa de cáncer ni de enfermedades crónicas, sino los elementos nuevos introducidos en las dietas tradicionales de los pueblos ancestrales. Las primeras dos sustancias introducidas fueron las harinas y el azúcar. Con ellas llegaron las enfermedades crónicas a estas poblaciones. La omnipresencia de harinas y azúcares explica la epidemia de enfermedades crónicas y de cáncer, y no el consumo de carne, por ejemplo en la cultura Hindú de la India que vive sin consumir alimentos de la res, pero no es libre de cáncer. La hipótesis fallida de que la grasa es causa de enfermedades coronarias y de otras enfermedades prevenibles está causando miles de muertes al desviar nuestra atención de los alimentos que realmente importan cuando se trata de evitar su consumo para tener una buena salud.

Beneficios de la Dieta Paleolitica

BENEFICIOS DE LA ALIMENTACIÓN PALEO
Los beneficios de comer comida verdadera, nutricionalmente densa son los siguientes:
  • Ritmo metabólico adecuado
  • Inflamación reducida
  • Niveles de energía estables
  • Perdida de grasa corporal
  • Mejoras en la Composición corporal (más magra y fuerte)
  • Antojos reducidos
  • Reduce riegos de diabetes
  • Reduce riegos de enfermedades cardiovasculares
  • Mejora condiciones autoinmunes
  • Mejora en afecciones digestivas
  • Mejora condiciones de tipo psicológico (estrés, ansiedad, depresión)

miércoles, 5 de febrero de 2014

Dietas altas en grasas ¿Es la grasa alimenticia almacenada como grasa corporal?

Empezamos hoy una serie de artículos llamados analogías en los que se intenta explicar de forma sencilla y con ejemplos procesos muy muy complejos que ocurren en nuestro organismo. En concreto en este artículo vamos a tratar el tema del almacenamiento de grasa. Como puede que ya sepan uno de los principales factores que influyen en este almacenamiento es la presencia de insulina. La insulina es la clave que activa la acumulación de grasa en los adipocitos (mediante varios procesos que veremos más adelante). En cambio cuando necesitamos energía y no hay tanta glucosa en sangre, y por lo tanto no hay tanta insulina, la mayoría de células se vuelven incapaces de usar la glucosa como energía por lo que la grasa es “liberada” al torrente sanguíneo para que estas células la usen. Por lo tanto vemos, como he comentado en artículos anteriores, que una dieta alta en carbohidratos produce unos picos de insulina que promueven el almacenamiento del exceso de glucosa como tejido adiposo.
Pero si cambiamos a una dieta baja en carbohidratos, por lógica será más alta en proteínas y grasas. Y estas grasas, aparte de cumplir muchas funciones muy importantes, también pueden ser almacenadas como tejido adiposo. Por lo que nos surge la pregunta: ¿Es la grasa alimenticia almacenada como grasa corporal? A continuación vemos un artículo del doctor Kurt Harris que nos ayudará a entender un poco mejor esta cuestión y el papel de la insulina en el proceso: Sí y no, pero mayoritariamente sí. Empieza a pensar en los constituyentes de la dieta como en dinero o bienes: los aminoácidos (proteínas) y las grasas son fungibles. No puedes decir que esta u otra molécula pertenece a una u otra cosa, y de todas maneras no importa. Lo más importante es el saldo, el balance de los aminoácidos y las grasas. Cuando comes grasas en forma de triglicéridos, los ácidos grasos son absorbidos y reestructurados como triglicéridos para almacenar, o son utilizados como energía, o algunos pueden ser utilizados para fabricar hormonas o formar parte de las membranas celulares etc. Parece haber un malentendido general de que cuando comes esto o lo otro “se convierte” o “no puede convertirse” en otra cosa en el cuerpo. Piensa en los aminoácidos o los ácidos grasos como euros o dólares: al cuerpo no le importa de dónde viene lo que necesita, igual que a tu banco no le importa de dónde vienen los euros o dólares que ingresas. Una molécula es una molécula, y no hace falta saber si vino de la cena de anoche o una de hace un mes, no hay diferencia. Es como abrir una ventana en tu casa para ventilara, y luego preguntarte si el oxígeno que respiras vino de fuera o estaba ya dentro de la casa. O digamos que tienes una luz en tu casa que te ayuda a leer en un día nublado, ¿qué fotones están iluminando tu libro? O aceleras el coche después de un semáforo, ¿qué gasolina acabas de usar, la que pusiste hace una hora o la que ya estaba en el tanque antes de repostar? Todas estas preguntas tienen el mismo sentido que preguntarte ¿qué pasa con las moléculas de grasa que acabo de comer? El cuerpo humano es un sistema que no está inerte ni cerrado, tanto termodinámicamente como en el sentido de conversión de materia. Por eso decir cosas como que las calorías que entran son las que salen o nombrar la primera ley de termodinámica prueba que no entiendes ni biología ni física en un nivel básico. En lo que se refiere a la grasa que comes siendo almacenada, imagínatelo de esta forma: lo que comes, incluyendo las grasas, carbohidratos y proteínas, es un conjunto de parámetros que afectan a los niveles hormonales, los cuales afectan el almacenamiento de grasa. Tu cuerpo no decide qué hacer con cada molécula lipídica, así como tu banco no decide lo que hacer con cada euro que ingresas. No “decide” almacenar grasa porque comas mucha. En su lugar, las cantidades de los diferentes macronutrientes que comes es solo uno de los factores que influye el balance de grasa almacenada. La pregunta de si los ácidos grasos que comiste fueron almacenados o si los ácidos grasos existentes no fueron liberados no tiene sentido porque los ácidos grasos son fungibles, igual que las reservas del banco crecen si el dinero que se va es menor que el que viene. Hay que pensar en términos de balance y equilibrio. El almacenamiento de grasa neto es simplemente la diferencia entre grasas almacenadas y grasas liberadas (usadas como energía), y ambas cosas pasan al mismo tiempo. Así como el número de personas en una discoteca puede aumentar o disminuir durante la noche mientras al mismo tiempo hay gente llegando y gente saliendo, dependiendo si hay más que llegan o más que se van. Las hormonas que son influenciadas por lo que comes no trabajan bloqueando la puerta (o cerrando la discoteca) y echando a todo el mundo. Su forma de actuar es cambiando la facilidad relativa de entrar o salir del “edificio”. Así que piensa en el almacenamiento en las células grasas de la misma forma. Del mismo modo que puede haber personas entrando y personas saliendo de la discoteca al mismo tiempo, la grasa puede estar siendo almacenada y liberada al mismo tiempo, la cuestión no es “o entra o sale” sino el ratio en el que ocurren los dos procesos. La insulina es como el gorila en la entrada, quizás deje entrar sólo a las chicas guapas, quizás no deje entrar a los que ya van borrachos. A lo mejor es neutral cuando no hay mucha gente en la discoteca, a lo mejor no te deja entrar cuando ya está llena. Pero la puerta no está nunca cerrada, y la gente entra y sale mientras el número de personas que hay dentro aumenta o disminuye durante la noche. En el ejemplo de una discoteca, el gorila no es el único factor que influye en el número de personas que hay dentro (la hora, el tipo de música, el precio de la entrada…) de la misma forma la acción de la insulina para promover el almacenamiento de grasa está siempre en el contexto de otros factores. Si acabas de salir de un campo de concentración en el que has estado en una situación de hambruna y empiezas a comer 5000 calorías al día de grasa y proteína, seguro que empezarás a almacenar grasa. Asimismo , si has reducido tu ingesta calórica debido a que tienes menos hambre con tu dieta baja en carbohidratos, y tienes bastantes reservas de grasa, y tu cuerpo está recibiendo menos glucosa de la que está acostumbrado, liberarás y quemarás grasa corporal bajo la influencia del ciclo de Randle y niveles bajos de insulina. ¿Tiene que ver la insulina? Sí. ¿Hacen los niveles altos de insulina, si el resto de factores son constantes, que la tendencia sea a almacenar grasa, en lugar de liberarla? Efectivamente. ¿Significa esto que no puedes almacenar grasa si no comes carbohidratos o que no puedes quemar la grasa en presencia de insulina? Por supuesto que no. Siempre tienes que tener algún nivel de insulina si estás vivo y saludable. El efecto que tenga es contextual, como en el caso de cada hormona. Los niveles de insulina son un factor importante en el almacenamiento de grasa pero no son el único factor ni un interruptor de encendido y apagado. La insulina es UNA hormona que afecta el equilibrio entre almacenamiento/liberación. Por lo tanto vemos que la presencia de picos de insulina favorece el almacenamiento de grasa, tanto la que procede de la conversión de glucosa como la propia grasa alimenticia. ¿Cómo lo hace? La insulina promueve la síntesis de ácidos grasos en el hígado a partir del exceso de glucosa. La insulina facilita la entrada de glucosa en las células grasas, que será convertida en grasa almacenada. La insulina inhibe la liberación de ácidos grasos de los adipocitos (inhibe la lipasa intracelular) De esta forma vemos cómo es posible que una dieta alta en carbohidratos promueva el aumento de tejido adiposo corporal, mientras que una dieta baja en carbohidratos y sin embargo alta en grasa no tiene este efecto de almacenamiento.

Leptina, la hormona del hambre. Cómo controlar la saciedad y el hambre.

La mayoría de procesos que ocurren en nuestro cuerpo pueden ser atribuídos a la acción de una hormona y otra. Las hormonas dirigen nuestros procesos corporales, modulan nuestra reacción ante la ingesta de alimentos y guían el metabolismo y el equilibrio. No las controlamos conscientemente pero podemos influenciarlas a través de las cosas que hacemos, el stress que sufrimos, lo que comemos, el ejercicio que hagamos, cuánto tiempo dormimos…
Una hormona crucial sobre la que todavía estamos aprendiendo es la leptina. Hasta donde sabemos, esta hormona es la vigía, la que controla el metabolismo de la grasa, monitorizando cuánta energía entra en un organismo. Examina y mantiene el balance energético en el cuerpo y regula el hambre y la saciedad de 3 formas: Contrarrestando los efectos del neuropéptido Y, un estimulante de la alimentación que secreta el hipotálamo y algunas células intestinales. Contrarrestando los efectos de la anandamida, otro estimulante del apetito. Promoviendo la producción de a-MSH (alfa melanocito estimulante), relacionado con la reacción de supresión del apetito.
La leptina es segregada por las células del tejido adiposo y detectada por receptores en el hipotálamo. Si no hay leptina, la alimentación es incontrolada e incansable. En personas saludables, si hay leptina y los receptores son sensibles a la misma, se inhibe la alimentación. Más grasa corporal significa que hay menor necesidad de alimentos, por lo que se segrega leptina para inhibir la alimentación y la acumulación de exceso de tejido adiposo. Las personas con sobrepeso normalmente tienen mayores niveles de leptina, mientras que los delgados tienen menos. La leptina también responde al balance energético a corto plazo. Un déficit calórico severo puede resultar en secreción reducida de leptina, la respuesta natural del cuerpo para que comas cuando necesita energía. Es la hormona del hambre. Comer mucho sube la leptina, reduciendo el hambre. Dicho de forma simple: en el largo plazo, la leptina da la señal de que el cuerpo tiene buenos niveles de tejido adiposo (energía); en el corto plazo, la leptina señala que que cuerpo ha comido suficiente. Ambos dan como resultado una reducción del apetito. ¿Pero entonces por qué hay tanta gente con sobrepeso? ¿por qué la gente con sobrepeso no responde a toda la leptina que tienen circulante y reducen su ingesta de alimentos? Y si se están sobrealimentando, ¿por qué el subidón de leptina a corto plazo no les hace efecto? No deberían tener hambre, pero la tienen. Hay algo que falla, algún error en la cadena de la leptina. Algo está causando que los receptores de leptina del hipotálamo pierdan sensibilidad, o algo está haciendo que la leptina no llegue a estos receptores. De alguna forma, esta hormona no está funcionando como debería. La pregunta es por qué pasa esto, si miras a los animales salvajes puedes ver que a ellos parece funcionarles muy bien. Comen diferentes cantidades de comida, algunas veces hartándose y otras veces ayunando, pero nunca “contando calorías”. Aun así son capaces de mantener una perfecta masa corporal. A no ser que les venga bien en su entorno (hipopótamos, morsas…), los animales no acumulan demasiado tejido graso. ¿Cómo lo hacen? Todo apunta a que la leptina, la resistencia y la sensibilidad a la misma son dependientes del entorno dietético que se le proporciona. Mientras no se alejen demasiado de sus dietas normales evolutivamente hablando, los animales salvajes no tienen metabolismos dañados, y la reacción de la leptina se conserva. La mayoría de humanos modernos, habiéndose desviado mucho de sus dietas evolutivas, están dañados metabólicamente, con las vías de la leptina corrompidas o dañadas.
Muchos de los conocimientos sobre la leptina vienen del estudio de dos tipos de ratones de laboratorio: los ob/ob, que no tienen los genes responsables de la producción de leptina; y los db/db, que no tienen receptores de leptina. Los primeros responden a la leptina pero no la producen, mientras que los db/db producen leptina pero no responden a la misma. Un ratón ob/ob sufre de apetito incontrolado. Está siempre hambriento y es masivamente obeso, porque la hormona que señala la saciedad (leptina) no está siendo producida. Los investigadores normalmente usan los ratones ob/ob como modelo de diabetes tipo 2.
Cuando a un ratón ob/ob le inyectas leptina, pierde peso y sus marcadores de salud se normalizan. Su apetito tiene una trayectoria normal y el balance de energía se restablece. En cambio, cuando inyectas a un ratón db/db obeso con leptina, no mejora. Ya tiene altos niveles de leptina, ya que sus reservas de grasa la están produciendo, pero no hay receptores que la acepten. Cuando se descubrió la leptina, se la promocionó como la clave contra la epidemia de obesidad. Los investigadores imaginaron que si pudieran simplemente administrar esta hormona a los obesos, su apetito se reduciría al igual que la ingesta de alimentos. Funcionó para algunas personas, pero era bastante caro (unos 500$ al día) e insostenible, para otras personas no tuvo ningún efecto. Estos últimos eran resistentes a la leptina. Como en el caso de los ratones db/db, tenían los receptores de leptina atrofiados, y añadir esta hormona de forma exógena no tenía ningún efecto. Si acaso se complicaba aun más el problema, ya que la exposición crónica a la leptina puede insensibilizar todavía más los receptores. La leptina no solo regula el peso corporal y la ingesta de alimentos. También es importante para la fertilidad, libido, inmunidad e incluso la pubertad. Se lo podría ver como una especie de medidor de energía. Si no hay suficiente energía en el cuerpo, este desprecia las funciones “extra “que requieren energía: reproducción, deseo sexual, pubertad, inmunidad. Mientras que la presencia de esta hormona indica que hay energía suficiente, que se puede gastar en otras funciones corporales y procesos fisiológicos. Esto podría explicar por qué los niños más obesos alcanzan antes la pubertad. También está el caso de mujeres que pierden su ciclo menstrual cuando alcanzan niveles muy bajos de grasa corporal. Finalmente, ¿cómo hacemos entonces para mantener niveles adecuados de leptina, suficiente para que no estemos siempre hambrientos, pero sin hacernos resistentes a sus efectos? 1. Vigila tu consumo de azúcares, especialmente fructosa: quedó demostrado en ratas que consumieron una dieta alta en fructosa (60%) y luego fueron inyectadas con leptina, la cual no tuvo efecto mientras que en las ratas normales tuvo el efecto esperado de reducción de apetito. 2. Evita las lectinas presentes en los granos. Se sospecha que estas lectinas se unen a la leptina, impidiendo que tengan el efecto esperado en los receptores. 3. Duerme suficiente: se ha relacionado la falta de sueño con niveles bajos de leptina. 4. Evita las restricciones calóricas severas. Reducciones drásticas de las calorías diarias que ingieres en periodos cortos de tiempo producen una reducción en los niveles de leptinas mayor que la que se puede explicar por la pérdida de grasa corporal.

Las legumbres en la Dieta Paleo

Un lector escribe: “Hola cuerpoancestral. Me parece muy lógico el contenido del blog. Me gustaría que explicaras en qué lugar quedan las legumbres en la dieta paleolítica. Gracias. Un saludo.” Las legumbres (judías, lentejas, guisantes, garbanzos etc.) no son, de ninguna manera, lo peor que podrías comer, pero tampoco son la comida ideal. Para mí entran en la categoría de “se pueden comer pero sin abusar”, es decir, que no deben representar un gran porcentaje de tu dieta. Otros alimentos que entran en esta categoría son el arroz blanco, las patatas y otros tubérculos y los productos lácteos (siempre que no te produzcan ninguna molestia).
El lado bueno de las legumbres es que tiene proteínas, y tienden a ser buenas fuentes de varios minerales como el potasio y el magnesio. La parte mala es que la cantidad de proteínas (4 a 9 gramos por media ración) es relativamente baja comparada con la carne o por ejemplo el queso curado (28 gramos por media ración). Y esto viene acompañado con una cantidad considerable de carbohidratos¸hasta 28 gramos por la misma media ración. Las legumbres tienen generalmente bastante fibra soluble, por lo que no causarán un pico de insulina . Aunque como sabemos, la dieta paleo consiste en limitar bastante los carbohidratos. Aun así esta dieta permite algunos carbohidratos, hasta 150 al día. La clave es que estos carbohidratos vengan de fuentes vegetales. Las legumbres ofrecen beneficios nutricionales, pero lo que ofrecen está presente en iguales o mayores cantidades en otros alimentos que aportan menos carbohidratos. Por otro lado, no todas las legumbres son iguales. Algunas, como las lentejas, tienen más proteínas. Otras, como los guisantes, tienen menos carbohidratos. El caso con estos alimentos de la categoría “se pueden comer pero sin abusar” es que si tu dieta está en su mayoría compuesta de los alimentos de más calidad nutricional (carne para las proteínas, verduras para los carbohidratos, etc.), puedes incluir algunos alimentos que no son tan buenos pero que tal vez disfrutes más, como por ejemplo las legumbres o los lácteos. Hay que añadir que la biodisponibilidad de los minerales en las legumbres está comprometida por la dificultad del cuerpo para digerirlas (de ahí los gases y flatulencias). Si vas a comer legumbres, hay que ser cuidadoso con la preparación. Remojarlas bien antes de cocinarlas es necesario para la digestión adecuada y la absorción de sus nutrientes.

lunes, 20 de enero de 2014

La sal en la Dieta Paleolítica

Sabías que la sal (mínimamente procesada y de alta calidad) es esencial para tu salud? En los últimos años la sal se ha llevado una mala reputación en los medios de comunicación. Habrás escuchado que consumir demasiada sal puede causar alta presión arterial, retención de líquidos y otros problemas de salud. O quizás escuchaste hablar de la importancia de la sal yodada para la salud tiroidea. La verdad del caso es que tendrás razón al decir que la sal de mesa no es saludable porque contiene demasiado sodio- a diferencia de la sal natural, que es baja en sodio. La sal de mesa es agregada a la gran mayoría de las comidas procesadas, así que si estas siguiendo la dieta paleo, muy probablemente a estas alturas habrás disminuido tus niveles de sodio. La sal de mesa - La sal de mesa es un 97% Cloruro de Sodio (NaCl) y el cuerpo debe de trabajar mucho para excretarlo. Por esta razón, la sal de mesa crea una gran presión en el cuerpo y su consumo en exceso contribuye a problemas de salud como alta presión arterial, enfermedad cardíaca, enfermedad del riñón, y retención de líquidos. - La sal de es químicamente producida, desteñida, y desprovista de muchos nutrientes, incluyendo los oligoelementos (o minerales de traza) que el cuerpo tanto necesita. - Generalmente, la sal de mesa contiene aluminio (que ha sido relacionado con la enfermedad de Alzheimers) - Este tipo de sal no es naturalmente ocurrente, de hecho, si colocas a un pez en agua salada con sal de mesa, se muere. Desafortunadamente, los estudios que indican que la sal produce problemas en la salud están basados en la sal de mesa, y no en la sal natural que contiene oligoelementos. De esta forma, todos hemos sido aconsejados a evitar la sal por completo. Seguir este consejo puede llevar a otros problemas! Es importante entender la diferencia entre este tipo de sal y la sal natural ya que nuestro cuerpo necesita de los minerales y oligoelementos presentes en la ultima. La sangre humana tiene altas concentraciones de minerales y nutrientes y necesitamos de ellos para que nuestros huesos y órganos funcionen apropiadamente. La clave esta en utilizar sal natural y evitar por completo la sal de mesa. Falta de sal natural y desequilibrio mineral Esta es una lista de condiciones resultantes de un desequilibrio mineral en el cuerpo debido a la falta de sal natural y/o exceso de sal de mesa: Fatiga Asma Piedras en los riñones Hinchazón en articulaciones Falta de sueño Celulitis Alta presión arterial Mal funcionamiento de las adrenalinas Falta de coordinación Diabetes Retención de liquido Elegir sal verdadera, no refinada, minimamente procesada
Sal céltica (tradicionalmente recolectada desde la costa de Britania, Francia): contiene mas de 80 minerales del mar. El contenido mineral de esta sal es optimo para mantener un buen balance de la presión sanguínea, ayuda a la digestion, y alimenta las glándulas suprarrenales. Es secada tradicionalmente al sol y al viento, no contiene aditivos de ningún tipo ni tampoco agentes decolorantes. Es de color gris claro y tiene un sabor rústico. Sal rosa del Himalaya: contiene los 84 elementos encontrados en el cuerpo humano, ademas de oligoelmentos importantes. Es recolectada en las milenarias minas de Khewra, la segunda mina de sal mas grande del mundo, en Pakistán a 300km del Himalaya. Es de color rosa/ rojo claro, con unos cristales de color transparente. Esta libre de cualquier toxina ambiental, aditivos y decolorantes.

Errores comunes en las dietas cetogénicas o bajas en hidratos

A la hora de pensar en dietas cetogénicas debemos seguir los consejos de dos expertos en la materia Stephen D. Phinney y Jeff S. Volek, con muchos años a sus espaldas de experiencia clínica, investigación y publicaciones en dietas bajas en hidratos de carbono, que no solo consisten en reducir hidratos sino que necesitamos hallar un equilibrio nutricional óptimo para lograr que nuestro organismo se adapte a la cetosis y sea eficiente en la quema de combustible, sin tener consecuencias perjudiciales.
Quienes comienzan con este tipo de alimentación es necesario que fijen su atención en los errores más habituales que no solo harán que los resultados sean más lentos y haya más riesgos para salud y abandonos de la dieta. Estos errores más frecuentes son: Miedo a las grasas Si vas a restringir los hidratos de carbono necesitas aumentar las grasas. Es una mala idea que quien mantiene aún dudas sobre las grasas crean que hacer una dieta baja en hidratos de carbono y a la vez baja en grasas va a resultar más efectiva. Es uno de los mayores errores que pueden cometer. La grasa debe ser la mayor fuente de calorías en una dieta cetogénica (baja en hidratos/alta en grasa). En porcentajes lo habitual sería un 50-60% de grasas en el total de la dieta pero los expertos aseguran que 70-80% podría ser el porcentaje más óptimo. Ese porcentaje es muy similar al que los esquimales consumen, pescado y carne deben ser de cortes grasos nada de carne magra. Comer demasiada proteína Si no se entienden bien las premisas de esta dieta se puede cometer el error de ingerir excesiva cantidad de proteína, cuando el tipo de carne o pescado que escogemos es del tipo magro (pollo, pavo..etc) o blanco (merluza, panga…etc.) necesitamos “engrasasarlo“. En principio grasas y proteína no están limitadas, pero si consumes poca cantidad de grasa y pocos hidratos de carbono, lo que queda para consumir es proteína. El problema es que parte de esa proteína va a convertirse en glucosa en el hígado, deja de producirse cetosis y con ello los beneficios metabólicos. La meta es siempre que el aporte en proteína sea moderado.
Cantidad en gramos de hidratos de carbono Cuando decimos “dieta baja en hidratos” no significa “dieta sin hidratos”, pero sigue siendo un término poco específico para que resulte claro. Para entrar en cetosis debemos consumir de 70 a 50 gramos de hidratos de carbono diarios. Y esta cantidad se puede ajustar dependiendo de la persona y de lo cómoda que se encuentre con la dieta o el tiempo que lleve realizándola. Uno de los errores más comunes es confundir gramos de hidratos con gramos de alimento, es decir, se pesa la comida, pero cuando hablamos de hidratos estamos refiriéndonos a un macronutriente y no al volumen en el alimento. Unos ejemplos: 180 gramos de espinacas cocidas con sal contienen 7 gramos de hidratos de carbono 36 gramos de lechuga contiene solamente 2 gramos de hidratos de carbono 156 gramos de champiñones salteados son 8 gramos de hidratos de carbono Es por ello que no hay que prescindir de la verdura y limitarnos a evitar almidones (patatas, arroz, yuca, castañas, boniatos..etc) No aumentar la cantidad de sal Si en las dietas altas en hidratos se produce una retención de líquidos porque las células acaparan en su interior el sodio, cuando se comienza una dieta cetogénica el resultado es el contrario, se elimina la retención de líquido y de sodio. La pérdida de peso se produce primero por una pérdida de agua (intracelular) retenida en el tejido adiposo, que se excreta por la orina. Necesitamos sodio en nuestro organismo porque funciona como un electrolito, si en ausencia de una alta cantidad de hidratos de carbono nuestras células y riñones no obtienen el sodio necesario se producen desarreglos que pueden ocasionar dolor de cabeza, fatiga, mareos, estreñimiento.. etc. Estos síntomas se solucionan añadiendo más sal en las comidas, o consumiendo alimentos salados como quesos curados, aceitunas, caldos, frutos secos salados…etc. No suplementar Las necesidades nutricionales específicas de este tipo de dietas están más orientadas hacia un desequilibrio entre sus electrolitos, la mayoría de expertos (Dr. Petter Attia, Dr. Michael Eades, Drs. Volek, Phinney y Lyle McDonald) consideran que suplementar con magnesio (400 mg/día) antes de dormir y potasio (200 mg/comida) es una buena idea. También para evitar calambres. Quienes reduzcan el porcentaje de verduras en menos de 50g gramos diarios, pueden considerar tomar vitamina C, 1 gramo al día. Querer resultados inmediatos Nuestro organismo va a tardar semanas en adaptarse completamente a una dieta baja en hidratos. La cetosis puede producirse a los pocos días pero no hay una adaptación completa hasta las 3 semanas. Si se comienza de forma muy brusca es muy habitual sentirse mal, lo lógico es ir reduciendo la cantidad de hidratos de manera gradual, para ello hay herramientas como FITDAY donde podrás comprobar la cantidad de macronutrientes que consumes e ir poco a poco ajustando su cantidad. Date cuenta que cuanto mayor sea tu consumo de hidratos de carbono al inicio, más tiempo necesitas de adaptación a la dieta cetogénica. Si tienes el cuerpo acostumbrado a usar la glucosa como combustible, va a llevar más tiempo la adaptación a usar cetonas y ácidos grasos como combustible, pero una vez esta adaptación se produce la mejoría en los niveles de energía es muy notable. Mentalmente estamos más activos, hay menos hambre y aguantamos más horas haciendo ejercicio sin desfallecer.